martes, 31 de marzo de 2009

Esta Noche.

Esta noche me he acostado temiendo que mañana al despertar no estarás a mi lado…
Hoy no hay estrellas en el cielo, ni luces en mi habitación.
Las almohadas han dejado de albergar sueños inconclusos.
El dolor permanece intacto, encarcelado en la tumba de una valentía carcomida, que continúa careciendo del derecho a la libertad.
No hay gotas en la lluvia de lamentos.
Un péndulo danza sobre las ruinas de nueve palabras por las cuales solemos luchar toda la vida: Felicidad.
Ideas que deambulan sobre los cimientos de un enorme laberinto.
Amuletos de disímiles resguardos que coaccionan la fe.
Desquiciado aval de corazones rotos.
Surge un pensamiento enmarcado en el secreto de un suspiro susurrado al infinito, aún desconociendo si alguna vez llegarás a oírlo.
Las palabras hacen eco en el difunto vacío de un silencio profanado.
La oscuridad absorbe el temor de mi mirada, aunque aún es, un sentimiento intacto.
Se genera un debate entre gritar o no comentarlo jamás.
Paranoica contradicción.
Rostro que enmarca el epitafio de una culpabilidad pasada, presente… futura.
Sentimientos conjugados con la retórica pura de tu esencia.
Pecado que no es capital, cristiano o siquiera teológico… la culpa.
Bosquejo de caricias que jamás sentirás, palabras que no emitirás, caminos que no recorrerás, suelas extrañas desgastan aquél suelo repleto de sueños imposibles de realizar, cotizado futuro en el que no vivirás…
Dicción de un añejo sentimiento estampado en el alma…
Reflexiones entrañables reflejan tu rostro en mi mirada, imposible evitar ser vulnerable.
Latidos que estremecen la cúpula de una estabilidad emocional carcomida por las apariencias.
Minutos…
Horas…
Tal vez…
Jamás…
Dolor…
Carencias…
Partidas…
Ausencias…
Recuerdos…
Alegría…
Mano amiga…
Ejemplo a seguir…
Amor incondicional…

He bailado al son de los sonetos de tus recuerdos. Eras Feliz, realmente lo eras... y no hay mejor manera de engavetar tu paso por esta inmensa comuna que algunos llaman tierra, que bajo los tangibles agasajos delineados en esa bien enmarcada sonrisa tuya (nada que ver con la genética nuestra).

Como Omitirlo…

Tú mirada dibujó la esperanza sobre una amplia gama de colores.
Tú canto estremeció corazones, y conjugó elementales sueños de grandeza.
Y si, es verdad. Quizá no fuiste, pero tampoco dejaste de ser…

No has muerto, tu alma se ha expandido en infinitas partículas que descansan junto a cada persona que en vida amaste profundamente.

…Ya casi es hora.

El horizonte desmedido se tiñe de calidos colores; Otro día comienza… y más allá del tiempo,
¡estás aquí!

Es extraño...

Extraño es entenderlo todo en el infinito predominio del desconocimiento.
Extraño es jugar a interpretar un rol absolutamente opuesto a ti mismo.
Extraño es intuir, mientras obvias hacer gala de alguno de tus sentidos.
Extraño es idear, para luego no hacer nada.
Extraños los corazones que son demasiado grandes como para amar a un solo ser humano.
Extraña la verdad en el imperio de la mentira.
Extraña la música que no regenera soledades.
Extraña la historia que ha dejado de enseñar.
Extraño el aprendiz, cuando no queda mucho por conocer.
Extraño Botero que maravilló al mundo con curvas delicadamente hermosas.
Extraños los que se atreven a innovar en territorios demarcados.
Extraño Gandhi que batalló en paz y murió asesinado.
Extraña la lluvia que todavía rememora la esperanza.
Extraños los días que circulan con vehemencia y languidez.

Extraña yo, Extraño tu… Extraños nosotros.

Extraña es tu mirada, porque no me dice nada.
Extraño es saborear los besos que hemos guardado hasta una próxima oportunidad… Utópica.
Extraño es este sentimiento efímero… Inverso.
Extraña es esa sonrisa que se delinea sobre los cimientos de tus labios tristes.
Extrañas tus palabras que me hablan en el silencio.
Extraño que el olor a menta fuera tu aroma predilecto.
Extraños tus cabellos que danzan al compás del viento rítmico que hace vida bajo las cuatro paredes de tu aburrimiento.
Extraña la costumbre de quererte sin remedio.
Extraña las caricias que se dibujaron en tu piel.
Extraño el adiós y la facilidad para aceptarlo.
Extraño es olvidar, mientras te escucho al otro lado del teléfono.
Extraña tu ausencia bajo las sombras del recuerdo.
Extrañas las lágrimas que mis ojos no han derramado.
Extraña la ficción de un futuro compartido.
Extraño el resentimiento, por saber que ahora tu compañía la compartes con otra persona.
Extraño es extrañar a quien ya no extraña más.