sábado, 25 de junio de 2011

¿Por qué Asesinó?



Anders Behring Breivik

Procuró que se acercaran a él con la excusa de poseer información importante, cuando hubo un número significativo de jóvenes a su alrededor, abrió fuego y les asesinó sin piedad, con paciencia, sin arrepentimientos, con determinación.

¡Terror, terror, terror! De eso se trata, del miedo. Atemorizar, no a una sino a muchas personas, a toda una nación, al mundo; estremecerles, impactarles, marcarles para siempre, cambiar sus vidas… Pero, sobre todo, es una manifestación de atención, el deseo de sembrar un mensaje en las mentes de millones para hacerles reflexionar en secreto, en silencio.

Recuerdo que cuando cursaba uno de los últimos semestres  en la universidad, tuve la oportunidad de estudiar a profundidad estos actos violentos mediante una materia llamada Terrorismo y violencia política que impartía la carismática e intelectual  profesora de facciones asiáticas Sharon Manno. De ella aprendí, que el terrorismo no es un mero acto violento, sino que es, más bien, una cuestión política. Por ello, dentro de este contexto es posible afirmar que  el detonar de una bomba, más que eso, es un mensaje, una señal, una manifestación de descontento. Es decir, -y en este punto permítanme parafrasear al filósofo italiano Nicolás Maquiavelo- la violencia es el medio, la política es el fin, y como bien es sabido, el fin siempre justifica los medios. No significa esto que, todo acto “del mal”  indispensablemente pudieran acarrear la consolidación de los objetivos que sus accionantes se han planteado. Por ejemplo, los tantísimos atentados de Al-Qaeda jamás significaron el afianzamiento gubernamental en ninguno de los Estados donde militaban, tampoco lo logró la ETA en España, ni lo ha logrado las FARC en Colombia. Sin embargo, todas las respuestas oficiales (procedentes de los entes estatales) están estrictamente relacionadas a la política; porque, le recuerdo, que la guerra –y esto según Clausewitz (Militar prusiano) - es la continuación de la política por otros medios, los anti diplomáticos, los violentos. Asimismo, lo ocurrido hace pocos días en Noruega se acoge como complemento a la realidad de estos extremismos, y digo complemento, porque el simple hecho de que Anders Behring Breivik (autor intelectual y material de la masacre), aunque relacionado con el extremismo ultraderechista (el mismo que caracterizó a Adolf Hitler y Benito Mussolini), no pertenece a ninguna organización terrorista; por lo que, podríamos asumir que el mundo está siendo presentado a un nuevo tipo de terrorismo, que no es nuevo, que pasa a cada rato en los Estados Unidos cuando un joven entra a un aula a asesinar a sus compañeros, pero que se diferencia por los motivos políticos, por el mensaje que lleva implícito.  

Breivik no es más que el hombre que fue capaz de violentar la seguridad nacional de un país como Noruega que no está acostumbrado a mayores acontecimientos, de asesinar a 76 personas y de vulnerar psicológicamente a millones de ciudadanos. Breivik, no es más que, ¡Bingo!, UN terrorista. Uno que además, actúo de manera muy inteligente procurando que un coche bomba que había dispuesto en las inmediaciones de los edificios gubernamentales situados en Oslo (ciudad capital), lograse distraer la atención de su verdadero objetivo: La reunión anual de jóvenes socialdemócratas reunidos en la adyacente Isla de Utoya. El ultraderechista vestido con uniforme policial procuró llamar a los jóvenes a su alrededor anunciando que poseía información importante, para luego disparar a mansalva contra unos 600 muchachos.



Algún tiempo atrás el señor Samuel Huntington escribió un artículo (1993) –luego convertido en libro (1996)- que planteaba la teoría del choque de las civilizaciones en concordancia con la evolución de la política global tras la Guerra Fría (Y el hundimiento del Orden Bipolar). Huntington ha predicho que en el “futuro” los conflictos estarán determinados por factores culturales, y no económicos o ideológicos como a los que estamos acostumbrados. En este respecto, la mayor preocupación de Breivik pareciera haber sido la profanación de la población aria a la que alguna vez - antes de la globalización y los cambios mundiales- perteneció su ascendencia. El ultraderechista  actuó con violencia bajo la mirada inclemente de un raciocinio que le acompañó al disparar durante 30 minutos contra seres humanos iguales, y a su vez, diferentes a él. El atentado arrojó 76 víctimas mortales, terror, y días de reflexión frente a un mensaje de odio contra la diversidad cultural que tanto caracteriza a la nación nórdica (una dura crítica a los extranjeros y musulmanes, y la promoción de la exclusión y la xenofobia).Digamos pues que, el futuro del que Huntington habló es ahora; y que  lo sucedido en Noruega, es solo un eslabón entre centenares.


XXXX Sabías qué… XXXX El autor de la masacre de Noruega odia a Fidel Castro XXXX

Breivik hizo mención a Cuba, Fidel Castro y Ernesto Che Guevara (Los dos últimos referidos explícitamente como líderes que odia) en un “manifiesto” 1500 páginas - denominado 2083. El cual, según su autor, es una Declaración Europea de Independencia- que publicó horas antes de la masacre. Asimismo, se refirió al líder de la Revolución cubana como “terrorista y asesino en masa”.

XXXX La cita XXXX

"A fin de penetrar exitosamente en la censura de los medios culturales marxistas y multiculturales, nos vemos obligados a llevar a cabo operaciones significativamente brutales que causen víctimas, ya que una vez que se decide atacar, es mejor matar a demasiadas personas y no a pocas, o se corre el riesgo de reducir el impacto ideológico deseado". Anders Behring Breivik en su manifiesto.

XXXX El Dato XXXX

El primer ministro Jens Stoltenberg dijo que a pesar de las muertes, Noruega no se dejará vencer por el miedo, porque la respuesta seguirá siendo la libertad, la apertura, la tolerancia y la democracia.

XXXX GIULIANA IPPOLITI BANDES XXXX @Lagius XXXX Cc XXXX